El Albergue del Pirineo se encuentra en Oronz, a tres km. de Ochagavía, la capital de Salazar, el Valle escondido del Pirineo de Navarra, y uno de los pueblos más bonitos de Navarra. Es un paraíso para los amantes de la fotografía, de las tradiciones, de la artesanía y de la arquitectura popular. Cuando paseas por sus calles empedradas entiendes por qué Montxo Armendáriz eligió a Ochagavía para rodar su maravillosa película Secretos del Corazón.

Otsagabia es la fotografía perfecta, esa que siempre queda bien; no importa ni el día ni la luz. Es la postal del Pirineo navarro con sus calles empedradas, sus cuidadas viviendas de tejados empinados y su río con un viejo puente medieval. La iglesia de piedra, de la que sobresale una robusta y

Fiesta de Orhipean. Como hace 100 años

elegante torre, ofrece una interesante perspectiva que rompe la horizontalidad de una instantánea.

Callejear, echar un vistazo dentro de sus portales en los que encontrarás vivos todos los utensilios usados por generaciones.

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Acercarte en fecha señalada a conocer el Orhipean, una vuelta a la Otsagabia de hace 100 años, en que el pueblo entero se viste de antiguo y se recuperan tradiciones y labores olvidadas en el resto de Europa, es una excursión de fin de semana que  no te puedes perder.

 

La vistosidad de sus dantzaris, los Danzantes de Muskilda, una original ermita en el corazón del bosque, concita públicos a lo largo de todo el recorrido. Al norte del valle de Salazar, la ermita románica de Nuestra Señora de Muskilda se eleva a más de mil metros, en un paraje donde la vista intenta redibujar las imponentes cumbres pirenaicas que se asoman desde la lejanía y donde el tupido bosque nos sorprende con su intensa paleta de colores.

los danzantes suben a lo alto de Muskilda

En el silencio mecido por el viento, la ermita guarda en su interior una talla gótica de la Virgen con el Niño que espera sonriente la llegada de los festejos populares en su honor. En septiembre la tranquilidad se rompe; comienza la fiesta y los danzantes de Ochagavía rodean a Muskilda con sus originales bailes dirigidos por el “bobo”.

Arquitectura pirenaica

El encanto de Ochagavía se debe en gran medida a la estampa que ofrece el pueblo con su puente medieval, sus estrechas calles empedradas y el cuidado caserío alineado en torno al río Anduña.

Las casas son de piedra, con tejados empinados a dos o cuatro aguas y trabajados dinteles y balcones. Entre ellas destacan los palacios medievales de Urrutia, Iriarte y Donamaría y algunas casas blasonadas de los siglos XVIII y XIX.

callejeando por Ochagavía

En cuanto a la arquitectura religiosa, cabe señalar la Iglesia de San Juan Evangelista, una obra con restos medievales y de los siglos XVI y XVII. En el exterior, el templo conserva el tejado de tablillas típico de las edificaciones salacencas hasta principios del siglo XX. En el interior guarda varios retablos renacentistas y barrocos.

Otra construcción interesante es el Santuario de Nuestra Señora de Muskilda, ermita románica del siglo XII, situada a cuatro kilómetros de Ochagavía sobre una colina.

En un pueblo que nace de la convergencia de dos rías no podía ser de otra manera: La piscina es fluvial. Dispone de centro de interpretación de la naturaleza.

 

Dónde comer

Camping Osate

Sidrería Kixkia
Restaurante Auñamendi
Bar Artzai
Bar Auñamendi